APEFAC: El nacimiento de una industria

Alejandro administrator

¿Cómo nació APEFAC?

A veces las ideas más potentes no nacen con gran alarde, sino en conversaciones sencillas entre personas que comparten una inquietud común. Eso fue lo que ocurrió con APEFAC. En el año 2017, el factoring en el Perú era todavía un mercado incipiente. Sí, existía la ley y algunos actores ya operaban, pero todo estaba en proceso de maduración. Cada empresa avanzaba por su cuenta, haciendo lo posible por dar forma a un producto que, hasta entonces, era prácticamente desconocido para la mayoría de las pymes.

El factoring tradicional, el bancario, estaba limitado a grandes empresas. La banca ofrecía líneas de confirming a sus principales clientes, y eso permitía que algunos proveedores pudieran acceder al adelanto de sus facturas. Pero más allá de eso, el factoring como herramienta real de financiamiento para las pequeñas empresas era inexistente. Las pymes no tenían acceso, ni tampoco sabían cómo funcionaba.

Fue en ese contexto que comenzó a gestarse la idea de agruparnos. El mercado necesitaba orden, representatividad y visión compartida. Y la mejor forma de lograrlo no era compitiendo de manera aislada, sino construyendo una industria entre todos. Más que un gremio, lo que se buscaba era un espacio de colaboración entre personas que creían que este producto podía transformar el acceso al financiamiento en el Perú.

Recuerdo que hacia finales de ese año compartí con un amigo una inquietud que me rondaba desde hace tiempo: formar un gremio que permitiera agrupar a quienes ya estaban operando con el factoring, y que tuvieran una mirada similar. Le pedí que me ayudara a contactar personas en el rubro, y fue así como llegué a Percy Saldarriaga, CEO de Innova Factoring. Esa primera conversación con Percy fue muy clara: no teníamos aún una idea definida de cómo se vería esa "asociación", pero compartíamos la convicción de que era momento de dejar de remar por separado. Así comenzamos, poco a poco, a buscar aliados que compartieran esta misma visión.

No fue fácil. Tocamos muchas puertas. Algunas empresas ya estaban más consolidadas y no veían la necesidad de participar. Otras sentían que podían crecer solas. Pero hubo un grupo que sí conectó con esa idea: crear algo desde cero, sin egos, sin protagonismos, con el propósito claro de desarrollar la industria.

Así llegamos a nuestra primera reunión de fundadores, en noviembre de 2017. Estuvimos siete empresas:

  • Liquidez Perú, CEO Francisco Marchal
  • FT Capital, CEO Salvador Garcés
  • Innova Factoring, CEO Percy Saldarriaga
  • Crece Capital, CEO Matías Grünwald
  • Eurocapital, CEO Jorge Carbonell
  • Logros, CEO Rafael Rizopatrón
  • Genera Capital, conmigo presente
 

Poco tiempo después, en 2018, se sumó Capital Express, con Claudio Thiermann.

Lo recuerdo bien: éramos empresas distintas, con trayectorias y tamaños diversos, peruanas y chilenas. Pero había algo que nos unía: teníamos el mismo propósito. Eso hizo que la conversación fluyera desde el primer momento. Más allá de los modelos de negocio, éramos personas con ganas de construir.

En ese grupo no importaban las etiquetas ni los egos. Todos hablábamos con franqueza, todos creíamos que era posible trabajar juntos. Y eso fue lo que nos permitió avanzar rápido. En solo semanas ya estábamos organizándonos, redactando los primeros acuerdos y proyectando lo que podía ser este gremio.

Formalmente, la constitución de APEFAC fue el 14 de diciembre de 2017. La inscripción ante SUNAT se dio el 15 de febrero de 2018, y el inicio oficial de actividades quedó registrado el 8 de agosto de ese año. Pero para nosotros, el gremio nació esa tarde de noviembre, cuando siete empresas nos sentamos en una sala y dijimos: “vamos a hacerlo”.


Convirtiendo una idea en gremio

Después de aquella primera reunión, lo que siguió fue poner manos a la obra. Había entusiasmo, había visión, pero también sabíamos que necesitábamos estructura. No podíamos quedarnos solo en buenas intenciones. Queríamos hacer las cosas bien, y afortunadamente el grupo fundador tenía una dinámica bastante horizontal. Nos reuníamos con regularidad y las decisiones fluían porque compartíamos el mismo norte. Todos teníamos claro que si la industria quería crecer, debía hacerlo de forma ordenada y con reglas claras para todos.

Uno de los primeros pasos importantes fue definir una representación formal. Elegimos a Francisco Marchal, CEO de Liquidez, como nuestro primer presidente del gremio. Este punto fue clave para darle a APEFAC su primera voz institucional, especialmente en los espacios de diálogo con actores públicos.

En paralelo, sabíamos que necesitábamos alguien que se dedique exclusivamente a empujar la gestión del gremio. Todos teníamos nuestras propias empresas, nuestras operaciones, nuestros equipos. Y APEFAC no podía depender solamente del tiempo voluntario de los socios.

Fue así que en el último trimestre del 2018 tomamos una decisión clave: incorporar a Luis “Lucho” Terrones como secretario general. Lucho venía con una gran experiencia y, sobre todo, con el compromiso necesario para construir algo desde cero. Se sumó formalmente en enero de 2019 y desde entonces ha sido importante para el engranaje gremial. Lucho nos ayudó a abrir puertas. Empezó a conectar al gremio con entidades clave del ecosistema: el Ministerio de la Producción, el Ministerio de Economía y Finanzas, SUNAT, Cofide, Cavali, y otros gremios empresariales.

Recuerdo con claridad esas primeras gestiones. Nos reuníamos con funcionarios públicos, explicábamos lo que era el factoring no bancario, mostrábamos casos reales, compartíamos cifras. Había mucho desconocimiento. Pero también había apertura. Y poco a poco fuimos ganando terreno, generando confianza y demostrando que esta industria tenía un potencial enorme para cerrar brechas de financiamiento en el Perú.

Lo más valioso de esos años fue que APEFAC se construyó desde la colaboración real. Un ejemplo claro fue la conformación del consejo, integrado por el secretario, el presidente y cuatro representantes de distintas empresas que, hasta el día de hoy, se reúnen semanalmente para revisar los avances de la agenda gremial. Esta instancia ha sido clave para alinear esfuerzos, tomar decisiones colectivas y asegurar el cumplimiento de los objetivos comunes.

También trabajamos de manera conjunta en el desarrollo de la central de riesgos gremial, un esfuerzo colectivo para proteger la integridad del ecosistema.

En lo personal, fue un espacio de enorme aprendizaje. Compartí mesa con personas que tenían años de experiencia en el desarrollo de esta industria, especialmente en Chile. Escucharlos, entender lo que funcionó allá, lo que no, y adaptar esas lecciones al contexto peruano fue clave para darle forma a un modelo más sólido, coherente con nuestra realidad.

La mirada siempre fue constructiva. No queríamos copiar modelos, sino aprender de lo que funcionó en Chile, corregir lo que no funcionó y construir un modelo propio que respondiera a nuestra realidad.

Construyendo industria antes y durante la pandemia

Entre 2018 y 2019, APEFAC comenzó a tomar forma como un gremio que no solo agrupaba a empresas, sino que también proponía mejoras concretas al ecosistema. Uno de los temas centrales en nuestra agenda fue la necesidad de perfeccionar la norma de factura negociable.

La Ley 29623 había sido un gran avance. Pero en la práctica, aún había muchos obstáculos. Uno de los principales: la resistencia de algunas empresas grandes a reconocer la titularidad del factor. A pesar de existir la norma, no eran pocos los casos donde, al llegar el vencimiento de la factura, la empresa adquirente decidía ignorar al nuevo titular —la empresa de factoring— y pagar directamente al proveedor original. El resultado era un ecosistema frágil, incierto y poco confiable.

Desde APEFAC entendimos que si queríamos que el factoring se consolide, era fundamental fortalecer el marco legal. Por eso, comenzamos a trabajar en una propuesta de modificación legislativa que reforzara el mecanismo de transferencia de la factura.

Mientras avanzábamos en esa propuesta, llegó el año 2020. Y con él, la pandemia.

El país entero entró en cuarentena. Las cadenas de pago se paralizaron. Las MIPYMEs, como siempre, fueron las más golpeadas. Y en ese contexto, el rol del factoring se volvió más urgente que nunca. Teníamos que asegurar que la liquidez siguiera fluyendo.

Desde APEFAC, redoblamos esfuerzos. Presentamos nuestra propuesta de mejora normativa como una herramienta para sostener la economía. Nuestra voz fue escuchada. El proyecto fue evaluado, y finalmente aprobado como Decreto de Urgencia N.º 013-2020.

Ese decreto fue un hito. Incorporó a la SUNAT dentro del proceso de factoring y reforzó aspectos clave para masificar el uso de la factura negociable como instrumento de financiamiento alternativo. En otras palabras, le dio al factoring no bancario el respaldo legal que necesitaba para crecer de forma segura y sostenible.

Otro frente importante fue el impulso de mecanismos de cobertura para las operaciones de factoring. Mientras el sistema financiero contaba con Reactiva, desde APEFAC propusimos que también existiera una alternativa similar para nuestro sector. Así nació una cobertura especial a través del Fondo CRECER, que permitió que nuestras operaciones pudieran seguir brindando liquidez a miles de pymes en plena crisis.

Estos avances fueron posibles porque APEFAC ya tenía una estructura sólida, una propuesta clara y una relación de confianza construida con el Estado. No improvisamos en la emergencia: llegamos con trabajo previo, propuestas claras y una estructura que ya venía consolidándose.

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Consolidación, innovación y visión a futuro

La etapa postpandemia fue un momento clave de consolidación para APEFAC. El gremio no solo mantuvo su cohesión, sino que se fortaleció con nuevas incorporaciones. Para 2023 ya éramos 15 empresas asociadas, y lo más importante: seguíamos compartiendo la misma visión fundacional.

Uno de los proyectos más ambiciosos que logramos concretar fue el acceso al mercado de capitales a través del fondo de inversión Activa, gestionado por LarrainVial. Esta iniciativa, que se empezó a trabajar antes de la pandemia y que estuvo en pausa por ese contexto, finalmente se hizo realidad. Permitió que varias empresas de APEFAC pudieran fondearse en el mercado de capitales. Fue un gran paso para profesionalizar aún más el sector.

Otro hito relevante fue la creación de una central de riesgos gremial. Esta herramienta nos permite compartir información clave entre asociados, identificar posibles riesgos de concentración o morosidad, y proteger la integridad del ecosistema. Es un esfuerzo colectivo que habla de la madurez que hemos alcanzado como industria.

Con el tiempo, el gremio fue creciendo. Hoy, APEFAC agrupa a 19 empresas de distintos tamaños, orígenes y estilos. En junio de 2025, alcanzamos el hito de un millón de facturas negociadas desde la fundación del gremio, un reflejo del crecimiento sostenido de nuestra industria. Pero lo que se mantiene intacta es nuestra cultura de colaboración. Aquello que nos unió en 2017 sigue tan vigente como entonces: la convicción de que esta industria puede transformar el acceso al financiamiento para miles de empresas en el Perú.

Tuve el honor de asumir la presidencia del gremio desde noviembre de 2021 hasta abril de 2024. Fue un periodo muy retador, pero también lleno de satisfacciones. Trabajamos intensamente en reforzar los lazos con el sector público, en seguir mejorando la regulación, en representar al gremio en foros nacionales e internacionales, y en defender el propósito que siempre ha guiado a APEFAC: impulsar el desarrollo de la factura negociable como instrumento de financiamiento para la Pyme.

Para mí, lo más valioso de esta experiencia no fueron solo los logros, sino el aprendizaje colectivo. Ver cómo un grupo de empresas puede actuar como un solo cuerpo cuando hay una causa común. Escuchar ideas diferentes, debatir, construir consensos. Y sobre todo, sentir que lo que hacemos tiene impacto real en el país.

Porque el factoring no es solo un producto financiero. Es una herramienta que acerca oportunidades, liquidez y alivio a miles de pequeñas empresas que sostienen la economía peruana. Y APEFAC ha sido un actor clave para que eso ocurra.

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Reflexión final: el partido que jugamos juntos

Alguna vez dije en un congreso que, en APEFAC, todos sentimos que jugamos el mismo partido, aunque ocupemos distintas posiciones. Esa frase resume lo que ha sido este gremio desde su nacimiento.

Aquí nadie busca protagonismos. Lo que hay es un profundo sentido de propósito. Queremos que el factoring llegue a todos los rincones del país, que sea un producto accesible, competitivo y confiable. Que cualquier pyme, sin importar su tamaño, pueda negociar su factura con la misma facilidad con la que hoy se emite un comprobante electrónico.

Mirando hacia atrás, me siento profundamente agradecido de haber formado parte de esta historia. De haber compartido con personas comprometidas, honestas y soñadoras. De haber aprendido, construido y empujado juntos una industria que, sin duda, hoy tiene una de las mejores regulaciones de factura negociable de toda la región.

Y si hay algo que me ilusiona hacia el futuro, es imaginar un Perú donde el financiamiento deje de ser una barrera y se convierta en un puente. Donde más empresas puedan crecer, formalizarse y generar empleo. Y sé que APEFAC seguirá siendo una pieza clave para que eso ocurra.

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Congreso 2025

Gracias a todos los que han sido parte de este camino. Lo que construimos juntos es solo el inicio.



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